Cómo hacer tu árbol genealógico: lo que aprendí documentando 400 años de mi familia
Un regalo de Navidad
Todo empezó como un regalo.
Mi tío Laureano llevaba años recopilando información sobre la familia. Iba a parroquias en Navia, al registro civil, hablaba con gente mayor del pueblo que se acordaba de quién era hijo de quién. Lo hacía a su manera, sin prisa, con papel y paciencia.
Yo quise hacer algo con todo ese trabajo. Un año, antes de Navidad, le pedí que me contara lo que tenía. Me senté con él, tomé notas, y después me puse a digitalizarlo todo en MyHeritage. Añadí nombres, fechas, fotos, partidas. Lo fui construyendo rama por rama.
El resultado se lo regalé a mi padre por Navidad. No se lo esperaba.
Hoy ese árbol, impreso, luce en la pared de la casa de mis abuelos en Arbón. La Casa Macía.
Y lo que empezó como un regalo acabó siendo una de las cosas más interesantes que he hecho con mi tiempo. Porque cuando empiezas a tirar del hilo de tu familia, el hilo no se acaba.
Lo que descubrí tirando del hilo
Mi familia paterna es asturiana. Cuando metí los datos de mi tío Laureano en MyHeritage, empezó a pasar algo que no esperaba. La plataforma me sugirió una coincidencia con otro usuario. Un tipo del occidente de Asturias que tenía un árbol muy trabajado — con fotos, partidas, documentos. Le di a revisar los matches y vi que nuestros árboles se conectaban.
De repente, mi árbol creció hacia atrás de una forma que yo solo no habría conseguido. Aparecieron ramas, apellidos, conexiones con pueblos de los que no había oído hablar. El trabajo que ese hombre había hecho durante años se enganchó al que mi tío había hecho por otro lado, y el resultado fue algo mucho mayor que la suma de las dos partes.
La rama principal llega hasta un antepasado nacido en 1588. Más de 400 años documentados. Apellidos asturianos que aparecen en partidas parroquiales del siglo XVII.
Y hay un detalle que me dejó pensando. En una de las ramas del árbol, varios siglos atrás, un antepasado tuvo gemelos. Y después tuvo diez hijos más. Yo tengo gemelos. Y después tuve uno más. De momento. No sé si es genética, casualidad, o las dos cosas. Pero cuando lo vi sentí algo que no esperaba sentir mirando un documento antiguo.

Por qué te cuento todo esto
Porque si estás leyendo este artículo probablemente quieres hacer algo parecido con tu familia. Y quiero que sepas dos cosas antes de empezar.
La primera es que no necesitas un tío Laureano. Ayuda mucho, pero si no tienes a nadie que haya recopilado datos antes que tú, puedes empezar desde cero. Las herramientas que existen hoy hacen el trabajo mucho más fácil de lo que era hace veinte años.
La segunda es que lo que hace que un árbol genealógico merezca la pena no es la herramienta que uses ni cuántas generaciones consigas documentar. Es el proceso. Las conversaciones con tus padres y tus abuelos (si los tienes) preguntándoles cosas que nunca les habías preguntado. Los descubrimientos que no esperabas. La sensación de que vienes de algún sitio concreto, con nombres y fechas y lugares.
Dicho esto, vamos a lo práctico.
Las herramientas que existen (y cuál usé yo)
Hay dos tipos de herramientas para hacer un árbol genealógico: las plataformas digitales donde construyes el árbol, y los tests de ADN que te conectan con parientes. Se pueden usar por separado, pero la combinación es donde sale lo bueno.
Plataformas para construir el árbol
MyHeritage
Es la que yo uso. La elegí porque tiene buena base de datos europea (importante si eres español), permite construir el árbol online de forma intuitiva, y tiene integración con su test de ADN.
Lo que más me sirvió fue la función de Smart Matches: cuando metes datos de tus antepasados, la plataforma busca coincidencias con los árboles de otros usuarios. Así fue como mi árbol se conectó con el del tipo del occidente de Asturias. Eso solo habría sido imposible de conseguir yendo a parroquias.
Tiene versión gratuita (limitada) y suscripción de pago para acceder a registros históricos y funciones avanzadas. La suscripción premium cuesta unos 130€/año. El test de ADN se compra aparte (50–90€).
Yo pagué la suscripción un año, mientras estaba montando el árbol activamente. Fue suficiente. Una vez que tienes las ramas principales documentadas y los matches revisados, puedes dejar de pagar y mantener el árbol con la versión gratuita. No necesitas estar suscrito para siempre.
FamilySearch
Gratuita. Completamente gratuita. Es de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (los mormones), que llevan décadas digitalizando registros civiles y parroquiales de todo el mundo. Su base de datos es enorme.
Tiene un constructor de árbol genealógico online, acceso a millones de registros históricos, y una comunidad de usuarios que contribuyen datos. Para registros españoles, especialmente registros parroquiales antiguos, es un recurso valioso.
No tiene test de ADN ni función de coincidencias genéticas. Es pura genealogía documental.
La uso como complemento de MyHeritage. Cuando quiero verificar una fecha o buscar una partida concreta, FamilySearch suele tenerla. Si tu presupuesto es cero, empieza por aquí.
Geneanet
Plataforma europea, fuerte en Francia y con buena presencia en España. Tiene 9 millones de árboles genealógicos compartidos. Modelo freemium: puedes construir tu árbol gratis y acceder a una parte de los registros. La versión premium da acceso completo.
No la he usado tanto como MyHeritage, pero varios genealogistas españoles que he consultado la recomiendan, sobre todo para búsquedas en el norte de España y el sur de Francia.
Ancestry
La plataforma más grande del mundo. Más de 30 mil millones de registros históricos. Su base de datos es imbatible en volumen. Pero tiene un sesgo anglosajón fuerte: los registros españoles son menos completos que los de UK, EEUU o Australia.
Tiene test de ADN propio (AncestryDNA) con la base de datos de coincidencias más grande del mundo (+22 millones de perfiles). Para conectar con parientes anglosajones es la mejor. Para un español con familia española, MyHeritage suele dar mejores resultados.
La suscripción es cara comparada con las alternativas europeas.
Tests de ADN para genealogía
Un test de ADN no sustituye al trabajo documental (ir a registros, buscar partidas, hablar con familiares). Lo complementa. Lo que hace es conectarte con parientes genéticos que están en la base de datos de la empresa: personas que comparten segmentos de ADN contigo y que pueden ser primos lejanos, parientes que no conocías, o ramas de la familia que se perdieron.
En mi caso, el match que amplió mi árbol vino de MyHeritage. Pero los tests de ADN que más se usan para genealogía genética son:
MyHeritage DNA (50–90€): el que yo tengo. Buena base de datos europea. Integración directa con el árbol. Si ya usas MyHeritage para el árbol, es la opción natural.
AncestryDNA (99–119€): la base de datos más grande del mundo. Si buscas parientes en América, UK o Australia, tiene más coincidencias.
FamilyTreeDNA (desde ~80€): la empresa veterana de genealogía genética. Ofrece tests especializados que las otras no tienen: Y-DNA (línea paterna directa) y mtDNA (línea materna directa). Si quieres trazar una línea específica generación a generación, es la única opción.
No necesitas hacerte los tres. Empieza con uno. Si después quieres ampliar coincidencias, algunos permiten subir tu raw data a otras plataformas (GEDmatch, por ejemplo) para cruzar bases de datos.
Cómo empezar si partes de cero
Si no tienes un tío Laureano que haya hecho el trabajo previo, esto es lo que te recomiendo.
Paso 1 — Habla con tu familia
Antes de tocar ninguna herramienta, siéntate con tus padres, tus abuelos si los tienes, tus tíos. Pregúntales nombres, fechas, lugares. “¿Cómo se llamaban tus abuelos? ¿De dónde eran? ¿Cuántos hermanos tenían? ¿Se casaron por la iglesia? ¿Sabes en qué año?”
Apunta todo. No hace falta que sea preciso al principio. Los nombres y los pueblos son suficientes para empezar a buscar. Las fechas exactas vendrán después, con los documentos.
Este paso es el más importante y el que más gente se salta. Las herramientas digitales son buenas, pero ninguna sustituye la información que tiene tu abuela en la cabeza. Y esa información tiene fecha de caducidad.
Paso 2 — Elige una plataforma y empieza a meter datos
No te compliques eligiendo. Si tienes presupuesto: MyHeritage. Si no tienes presupuesto: FamilySearch. Las dos funcionan.
Empieza por ti. Añade tus padres. Tus abuelos. Hasta donde llegues con lo que te han contado. Es normal que al principio el árbol sea pequeño y tenga huecos. Los huecos se van llenando.
Paso 3 — Busca en los registros
Una vez que tienes nombres y pueblos, puedes buscar en:
Registros civiles: en España existen desde 1870. Se puede acceder online a algunos a través del Ministerio de Justicia, pero la disponibilidad varía mucho por localidad. Para muchos registros todavía hay que ir en persona o pedir certificados por correo.
Registros parroquiales: anteriores a 1870, la información de nacimientos, matrimonios y defunciones está en las parroquias. Muchos han sido digitalizados por FamilySearch y están disponibles online. Otros siguen en los archivos diocesanos y hay que consultarlos presencialmente.
PARES (Portal de Archivos Españoles): base de datos del Ministerio de Cultura con millones de documentos digitalizados. Incluye el Catastro del Marqués de la Ensenada (siglo XVIII), que es una joya para genealogía porque registra todos los vecinos de cada municipio de la Corona de Castilla.
Archivos históricos provinciales: cada provincia tiene el suyo. Contienen documentos notariales, censos, padrones, expedientes de hidalguía.
No intentes abarcar todo de golpe. Trabaja una rama cada vez. Llega hasta donde puedas con una línea antes de saltar a otra.
Paso 4 — Hazte un test de ADN (opcional pero recomendable)
Cuando tu árbol tenga al menos tres generaciones (tú, padres, abuelos), un test de ADN puede ampliar tu investigación de formas inesperadas. Las coincidencias genéticas te conectan con parientes que han hecho su propio trabajo por otro lado — como me pasó a mí con el tipo del occidente de Asturias.
No esperes resultados espectaculares del test de ADN si solo buscas ancestros recientes (padres, abuelos). El ADN compartido se diluye con cada generación, y para parientes cercanos ya sabes quiénes son. Donde brilla es en la conexión con primos de tercer, cuarto o quinto grado: personas que comparten contigo un tatarabuelo o un ancestro de hace 150–200 años, y que pueden tener documentación que tú no tienes.
Paso 5 — Documenta y comparte
Lo que mi tío Laureano hizo en papel, yo lo digitalicé. Lo que yo digitalicé, alguien del occidente de Asturias lo amplió porque sus datos se cruzaron con los míos. La genealogía es un trabajo colaborativo por naturaleza.
Sube tu árbol a una plataforma pública (MyHeritage, FamilySearch, Geneanet). Otros investigadores pueden encontrar coincidencias con el tuyo y aportar ramas que tú no tenías. Y tú puedes hacer lo mismo por ellos.
Y si quieres hacer algo bonito con el resultado, imprímelo. Regálalo. Cuélgalo en una pared. Un árbol genealógico en la pared de la casa familiar tiene un peso que no tiene en una pantalla.
Lo que nadie te cuenta sobre hacer un árbol genealógico
Se engancha
Aviso justo. Esto es adictivo. Empiezas queriendo saber cómo se llamaban tus bisabuelos y acabas a las dos de la mañana leyendo partidas de bautismo del siglo XVIII buscando un apellido que no aparece por ningún lado. Cuando lo encuentras, la satisfacción es absurda.
Los registros españoles tienen agujeros
La Guerra Civil destruyó registros en muchas localidades. Algunas parroquias perdieron sus archivos. Hay pueblos donde antes de 1900 no queda nada. Si te toca una de esas zonas, el camino se corta antes de lo que te gustaría. No es culpa tuya ni de la herramienta.
Las estimaciones étnicas no son el árbol
El informe de composición étnica que te da un test de ADN (“65% ibérico, 12% norte de África”) es interesante pero no es genealogía. Es una estimación estadística basada en poblaciones de referencia. Tu árbol genealógico son nombres, fechas, lugares y documentos. Las dos cosas se complementan pero no se confunden.
Habla con los viejos antes de que no puedas
Mis abuelos ya no están. Si yo hubiera empezado a investigar diez años antes, les habría podido preguntar cosas que ahora no puedo preguntarle a nadie. Haz las preguntas ahora. No esperes.
Hay gente haciendo esto por amor al arte
Esto me sorprendió. Hay una comunidad de personas dedicadas a la genealogía de forma desinteresada. La madre de un amigo va cada día al registro civil de Oviedo. Cada día. Consulta partidas, digitaliza datos, y ayuda a extranjeros que quieren encontrar a sus antepasados asturianos. No cobra nada. Lo hace porque le apasiona.
No es un caso raro. En FamilySearch, en Geneanet, en foros de genealogía españoles, hay gente que lleva años contribuyendo registros, corrigiendo errores, conectando ramas. Si te metes en este mundo, te vas a cruzar con ellos. Y si les pides ayuda con educación, muchos te la dan. La genealogía es uno de los pocos campos donde el trabajo de un desconocido puede ampliar el tuyo, y viceversa. Mi árbol existe en parte porque un tipo del occidente de Asturias al que no conozco en persona hizo el mismo trabajo que mi tío por otro lado.
Lo que me costó (en dinero y en tiempo)
Voy a ser concreto porque es la pregunta que todo el mundo tiene y nadie responde con números.
Test de MyHeritage DNA: 50€ (lo compré en oferta). Me dio la composición étnica, las coincidencias de ADN, y el match que amplió mi árbol.
Suscripción MyHeritage Premium: ~130€ por un año. Para acceder a registros históricos y Smart Matches avanzados. Lo pagué mientras estaba en la fase activa de construcción del árbol. Un año fue suficiente. Después lo dejé y mantengo el árbol con la versión gratuita.
Tiempo: el trabajo serio de digitalizar lo de mi tío Laureano y construir el árbol me llevó unas dos semanas de ratos. Después, cada nuevo descubrimiento o match ha ido sumando horas a lo largo de meses. No es un proyecto que se termina. Se va ampliando.
Visitas a archivos y registros: en mi caso no hice ninguna porque mi tío ya había hecho el trabajo presencial. Si partes de cero y quieres ir a archivos parroquiales o al registro civil, el coste es tiempo y desplazamiento, no dinero (las consultas suelen ser gratuitas).
Total en dinero: unos 180€. Lo que me ha dado a cambio no tiene precio, y no lo digo como frase hecha.
Preguntas frecuentes
Para usuarios españoles, MyHeritage es la más completa: buen constructor de árbol, base de datos europea fuerte, test de ADN integrado, y Smart Matches que te conectan con otros usuarios. Si tu presupuesto es cero, FamilySearch es gratuita y tiene una base de registros enorme. Las dos se complementan bien.
Sí. FamilySearch es completamente gratuita y tiene millones de registros españoles digitalizados. MyHeritage tiene versión gratuita con funciones básicas. Y los registros civiles y parroquiales se pueden consultar presencialmente sin coste. Lo que pagas es por comodidad (acceso online a registros, funciones avanzadas) y por el test de ADN si decides hacértelo.
Depende de la zona y de los registros disponibles. En España, los registros civiles empiezan en 1870. Los registros parroquiales pueden llegar al siglo XVI en algunas zonas. Con suerte y con buenos archivos, puedes documentar 10–15 generaciones (300–500 años). Yo llegué a 1588, que son unas 14 generaciones. Pero hay zonas donde los registros se perdieron y no pasas de 1900.
No es necesario, pero ayuda. El test de ADN te conecta con parientes genéticos que pueden tener documentación que tú no tienes. En mi caso, una coincidencia de MyHeritage DNA amplió mi árbol de forma que yo solo no habría conseguido. Si solo quieres el árbol documental (nombres, fechas, partidas), puedes hacerlo sin test.
Desde cero euros (FamilySearch + consultas presenciales gratuitas a registros) hasta unos 200–300€ si usas una plataforma de pago con suscripción + test de ADN. Si contratas un genealogista profesional, los precios van desde 500€ hasta varios miles dependiendo de la profundidad de la investigación.
FamilySearch es un servicio de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Llevan décadas digitalizando registros civiles y parroquiales de todo el mundo como parte de su misión religiosa. El resultado es la base de datos genealógica gratuita más grande que existe. No necesitas ser mormón ni creyente para usarla.
Sí. Los tests de ancestros con bases de datos grandes (MyHeritage, AncestryDNA) pueden conectarte con parientes biológicos que estén registrados en la plataforma. Para personas adoptadas que buscan raíces biológicas, es una de las vías más efectivas. No garantiza resultados (depende de que tus parientes biológicos estén en la base de datos), pero hay muchos casos documentados de reencuentros.
El registro civil en España existe desde 1870. Puedes solicitar certificados de nacimiento, matrimonio y defunción de tus antepasados. En algunas localidades se puede hacer online; en otras hay que ir presencialmente o pedir cita previa. Para registros anteriores a 1870, hay que acudir a los archivos parroquiales de la diócesis correspondiente o buscar en plataformas como FamilySearch que han digitalizado muchos de estos registros.